
Por: Helcías Martán Góngora
Las algas marineras y los peces,
testigos son de que escribí en la arena
tu bien amando nombre muchas veces.
Testigos, las palmeras litorales,
porque en sus verdes troncos melodiosos
grabó mi amor tus claras iniciales.
Testigos la luna y los luceros
que me enseñaron a escribir tu nombre
sobre la proa azul de los veleros.
Sabe mi amor la página de altura
de la gaviota en cuyas blancas alas
definí con suspiros tu hermosura.
Y los cielos del sur que fueron míos,
y las islas del sur, cuando a buscarte
arribaba mi voz en los navíos.
Y la diestra fatal del vendaval,
y todas las criaturas del océano ...
y el paisaje total del litoral ...
Tu, solo de la mar, niña a quien amo;
ola para el naufragio de los besos,
puerto del amor, no sabes que te amo.
Para que lo sepas, te lo digo
y pongo al mar inmenso por testigo.
***

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